No soy la culpable del maltrato. No estoy loca. Lo que me pasa, y la rabia que siento, es normal y parte del proceso. Era mi trofeo, su guapura. Eso tengo miedo de no volver a encontrar. Creo, hasta ahora, que nada más.
Me voy enterando de más traiciones y silencios. Como si no la conociera, como si ella no me conociera. Qué dolor es la decepción. No quiere que compartamos a la Negra, negó el vínculo, negó la historia. Escapa de la historia, pero no sabe que la historia siempre te persigue y te atrapa. Me mintió descaradamente, me prometió cosas que sabía que no quería ni podía dar.
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